Granola «carrot cake»

Aquí estoy con otra receta otoñal, en esta ocasión, una granola de nueces, zanahoria y especias, o sea, una granola sabor «carrot cake» o lo que es lo mismo, tarta de zanahoria.

En cuanto vi esta receta, supe que tenía que hacerla, como fan total de la tarta de zanahoria. Bueno, creo que en realidad la única manera de comer zanahoria que no me entusiasma es cocida (aunque en crema sí me gusta). De pequeña iba a «rarear» zanahorias con mi abuela a la huerta (o lo que es lo mismo, entresacar, las zanahorias se siembren muy juntas y si no quitas algunas cuando empiezan a crecer, no tienen espacio) y uno de los recuerdos que tengo asociados a las zanahorias es el de comerme las que sacábamos después de lavarlas «no rego», o sea en una especie de acequia entre parcelas por la que corre agua, en parte de los manantiales que brotan por todas partes en Galicia, y en parte desviada del río.

Que me voy por las ramas. Volviendo a la receta, «carrot cake» y granola, dos cosas que me chiflan. Estaba cantado que eso tenía que acabar en Birulicioso.

Me gustó esta receta porque lleva muy poco adorno, y los ingredientes básicos son los mismos que dan carácter a la tarta. Además, tampoco peca de exceso de dulce, que es algo que sí he visto en otras versiones.

Ingredientes para una bandeja de horno:

  • 200 g de avena gruesos (2 tazas)
  • 100 g de nueces (1 taza)
  • 100 g de nueces pecanas (1 taza)
  • 140 g de zanahoria rallada gruesa (1 taza)
  • 1/2 cucharadita de sal fina
  • 1 y 1/2 cucharadita de canela molida
  • 1/2 cucharadita de jengibre molido
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada
  • 1/8 cucharadita de clavo molido
  • 60 ml de miel, miel de caña o sirope para versión vegana (1/4 de taza)
  • 60 ml de aceite de girasol (1/4 de taza)
  • 80 g de pasas (1/2 taza) (yo puse la mitad)

Cómo preparar granola especiada «carrot cake»:

Precalentar el horno a 170 ºC.

Rallar gruesa la zanahoria y estrujar para escurrir un poco de jugo.

Trocear las nueces y las nueces pecanas en trozos más o menos grandes.

En un cuenco amplio, mezclar los copos de avena con los frutos secos y la zanahoria rallada.

Combinar las especias y la sal y añadir al cuenco removiendo para repartirlas bien.

Añadir el aceite de girasol y la miel y remover con una cuchara o espátula para integrarlo todo.

La mezcla tiene que ser húmeda y con cierta consistencia (aunque no es una masa). Si parece demasiado seca se puede añadir de cucharada en cucharada algo más de aceite de girasol y agua fría o el jugo de zanahoria que escurrimos al principio (*).

Cubrir una bandeja del horno con papel de hornear. Volcar y extender la mezcla lo más uniformemente posible (**).

Hornear a 170 ºC a media altura y con calor arriba y abajo durante 12-15 minutos.

Retirar del horno, darle la vuelta con una espátula o espumadera, para que se haga por el otro lado, y hornear otros 10-12 minutos más, hasta que empiece a estar dorado. (***)

Sacar del horno y dejar templar sobre la bandeja.

Una vez esté a temperatura ambiente, añadir las pasas y remover para repartirlas.

Guardar en recipientes herméticos (se mantiene en perfectas condiciones más de lo que vuestra gula le va a dejar, jajaja).

¿Y con qué se toma la granola? Pues sola a puñados, jajajaja, con yogur, leche o bebida vegetal, con helado, con compota de manzana…

¡Espero que os guste tanto como a mí!

Notas:

Os he dejado las medidas también en tazas porque me ha parecido que es una forma fácil de darse cuenta de las proporciones.

He probado alguna vez a hacer granola con avena suave, y no queda igual, pero si no tenéis otra, podéis usarla.

En cuanto a las nueces, podéis usar sólo un tipo o variar las proporciones. Se puede experimentar con otros frutos secos, pero creo que con estos es con los que está más conseguido ese saborcillo de tarta de zanahoria típica.

Lo mismo aplica para las especias, podéis poner más, menos, en distinta proporción, añadir alguna, quitar otra… A mí me gusta bien especiado y las cantidades están acorde a mis gustos. 😉

La zanahoria debe ir rallada gruesa, porque fina se tuesta demasiado y no se nota el sabor.

Y si no os gustan las pasas, pues podéis pasar de ellas (dudum chassssss). Yo no suelo ser muy fan y por eso sólo puse la mitad, pero reconozco que le quedan bien y además le dan un puntillo de dulzor extra.

Yo usé miel porque era lo que tenía en casa, pero si preferís una versión vegana, podéis usar sirope de arce, de ágave u otro al gusto. También he probado a sustituir la miel con compota de manzana (por aquello de reducir los azúcares), y funciona muy bien, aunque hay que hornearlo un rato más para que quede crujiente. Supongo que con puré de dátiles pasará lo mismo.

(*) Si necesitas añadir más aceite o líquido, ten en cuenta que cuanta más humedad, más tiempo de horno necesita para quedar crujiente, así que es preferible no pasarse.

(**) Las cantidades que indico van bien para una bandeja de horno de tamaño normal. Si tu horno es pequeño, o vas a hacer más cantidad (con lo bueno que está es una buena idea), quizá sea mejor que lo hagas en varias tandas. Si lo amontonas, o haces una capa muy gruesa va a tardar más en hacerse y corres el riesgo de que parte no se quede crujiente y parte se queme.

(***) Los tiempos son orientativos y dependen del horno, en el segundo tramo es mejor que le vayáis echando un ojo porque si se queman las nueces, el sabor no es nada agradable. Si vuestro horno es de los que siempre va más rápido de lo que dicen las recetas, podéis bajar la temperatura a 160 ºC.

Fuente:

Tenía esta receta de Gimme some Oven guardada desde hace un tiempo, porque me llamó mucho la atención lo de «carrot cake», sí, así de básica soy, me domina la gula, jajaja. Yo le puse el doble de especias que ella (porque en la primera prueba me pareció poco intenso para mi gusto el sabor a especias) y sustituí un par de ingredientes que no son habituales en mi despensa.

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