Galletas de matcha y naranja con chocolate negro

Os propongo unas galletas con un sabor suave a té matcha, con un poquito de naranja y un contrapunto amargo de chocolate negro. El chocolate es opcional, pero la verdad es que os recomiendo mucho tomaros un ratito en decorarlas.

Me he dado cuenta de que tengo un montón de cortagalletas (pero no lo digáis muy alto, no vaya a ser que se entere J. y piense que no necesito más) y que algunos están sin estrenar o nunca han aparecido por aquí, así que hay que ponerle remedio a esa situación. Para estas galletas usé unos cortadores triangulares que me regaló mi amiga, y muy buena cocinera, Etringita el año pasado por mi cumpleaños.

Ingredientes:

Para las galletas

  • 250 g de harina para repostería
  • 5 g de levadura química (Royal)
  • 2 cucharaditas (6 g) de té matcha
  • 100 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 75 ml de aceite de girasol
  • piel rallada de media naranja
  • 50 ml de zumo de naranja

Para la cobertura (opcional)

  • 1 huevo
  • 50 g de chocolate
  • ralladura de naranja

Elaboración:

Mezclar la harina con la levadura química y el té matcha y tamizar en un cuenco grande.

Añadir el azúcar, el huevo, el extracto de vainilla, el aceite, el zumo y la ralladura de naranja.

Remover hasta que los ingredientes se integren en una masa homogénea. No hace falta amasar, se trata de mezclarlo bien.

Formar una bola, envolver en film (en casa estamos reduciendo el uso de plásticos de usar y tirar, así que coloqué la bola en un cuenco y lo tapé con un plato) y dejar reposar en la nevera al menos media hora.

Precalentar el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo y colocar una lámina de papel de hornear sobre la bandeja del horno.

Estirar la masa entre 2 láminas de papel de hornear hasta obtener una lámina de unos 3 o 4 mm de espesor.

Cortar la masa con cortapastas y colocar las galletas en la bandeja dejando un dedo de separación entre ellas.

Batir un huevo y pincelar una capa fina sobre las galletas.

Hornear a 180 ºC durante unos 10 o 12 minutos. Están listas cuando se hayan esponjado un poco y se empiecen a dorar por los bordes. Hay que tener cuidado de no pasarse de tiempo de horneado porque al enfriar las galletas endurecen un poco y lo ideal es que queden blanditas por dentro.

Dejar enfriar sobre una rejilla.

Para decorar las galletas trocear el chocolate y fundirlo al baño maría.

Una vez fundido el chocolate, añadir un poco de ralladura de piel de naranja y remover bien.

Decorar las galletas al gusto (os dejo unas ideas en las notas) y dejar que el chocolate endurezca antes de guardarlas.

¡Y ya están listas!

Notas:

Yo fui prudente con la cantidad de té matcha porque llevé estas galletas para mis alumnitos de cerámica y no sabía si les gustaría mucho el sabor, pero si ya sois iniciados, creo que aguantará bien hasta 3 cucharaditas.

Si tenéis dudas con el matcha y os echa para atrás la idea de comprar un producto que quizá no os guste, podéis hacer un sucedáneo casero con un buen té verde, simplemente pasándolo por un molinillo de café o especias para conseguir té en polvo. No es lo mismo, pero así os podéis hacer una idea de si os va a gustar.

Pincelar las galletas con huevo antes de hornear sirve para que tengan una superficie dorada y ligeramente brillante, pero se pueden hornear sin huevo.

Para decorar las galletas con chocolate hay múltiples opciones:

Podemos pincelar la cara inferior de la galleta y dejar secar boca abajo sobre una rejilla hasta que se endurezca.

Otra opción es mojar una parte de la galleta en el chocolate fundido y apoyar las galletas boca arriba sobre una lámina de papel de hornear o el borde de un plato.

Y mi última sugerencia es hacer hilillos de chocolate con un palillo o tenedor, ya sea en forma de líneas o en salpicaduras.

Si preferís algo más rápido, podéis tamizar azúcar glas sobre las galletas.

Guardadlas en un recipiente hermético para que se conserven en perfectas condiciones unos cuantos días.

Como todas las masas con especias, té o similares, el sabor se irá intensificando con el paso de los días, preparadlas al menos con un día de antelación, me lo agradeceréis. 😉

Fuente:

La receta la improvisé a partir de la de las galletas de aceite y limón que publiqué hace un par de meses. Como os decía en aquella ocasión, la base es perfecta para hacer versiones.

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